La provincia de Chubut atraviesa un creciente clima de malestar entre jubilados y trabajadores activos debido al atraso en el pago de sus haberes, que se estarían percibiendo después del día 10.

La situación genera preocupación e incertidumbre en miles de familias que dependen de esos ingresos para afrontar sus gastos cotidianos, en un contexto económico ya complejo.
En reiteradas oportunidades, el gobernador Ignacio Torres ha manifestado en medios nacionales que la provincia logró ordenar sus cuentas gracias a su gestión. Sin embargo, la realidad actual parece contradecir esos dichos. El atraso en los salarios evidencia dificultades financieras que impactan directamente en los trabajadores.
Según trascendió, la provincia habría recurrido a distintas fuentes de financiamiento para poder cumplir con el pago de sueldos, lo que derivó en demoras generalizadas en el cronograma habitual.
Este escenario profundiza las críticas hacia la conducción del Ejecutivo provincial, al tiempo que aumenta la tensión social y el reclamo de previsibilidad por parte de los sectores afectados.
Diversos sectores advierten que resulta urgente garantizar el pago en tiempo y forma de los salarios, así como brindar información clara sobre la situación financiera de la provincia.
