
Prórrogas, beneficios, transferencias de áreas y compromisos de inversión cambiaron el mapa hidrocarburífero de Chubut. Ahora es momento de exigir resultados.
La política petrolera de Chubut no puede limitarse a aprobar concesiones, prórrogas o beneficios. También debe existir control sobre las inversiones y los resultados comprometidos.
Durante esta gestión, distintas operadoras —entre ellas PAE, Pecom, Crown Point, Tecpetrol, CAPEX e YPF— formaron parte de un nuevo esquema para la Cuenca del Golfo San Jorge.
Se extendieron concesiones, se habilitaron beneficios sobre regalías y se concretaron transferencias de áreas. En el caso de Cerro Dragón, la reconversión otorgó a PAE una concesión no convencional por 35 años, con posibilidad de extenderla otros 10 años bajo el régimen nacional. También se autorizaron reducciones de regalías vinculadas a proyectos de inversión, como ocurrió con Pecom en Escalante-El Trébol.
Mientras tanto, YPF cedió áreas de la Cuenca a otras empresas y el escenario petrolero provincial continuó transformándose.
Pero frente a todas estas decisiones aparece una pregunta central:
¿Dónde están los resultados?
En Comodoro Rivadavia y en buena parte de la Cuenca del Golfo San Jorge persisten la preocupación por el empleo, la caída de actividad, equipos paralizados y dificultades para las empresas de servicios.
Por eso, además de reclamar respuestas a las operadoras, también hay que exigirlas a los diputados oficialistas y al Gobierno Provincial de Ignacio Torres, que acompañaron este nuevo esquema.
¿Dónde están las inversiones comprometidas?
¿Dónde está la recuperación de la actividad?
¿Dónde está el empleo?
¿Dónde está el aumento de la producción?
Los diputados que aprobaron las leyes y acuerdos también tienen la responsabilidad de controlar que se cumpla lo prometido.
No alcanza con aprobar prórrogas ni otorgar beneficios. Es necesario exigir información pública, cronogramas de inversión y resultados verificables.
Los recursos hidrocarburíferos pertenecen a los chubutenses. Las empresas pueden cambiar, las concesiones pueden transferirse y los gobiernos pueden pasar, pero la responsabilidad del Estado de defender el trabajo, la producción y el desarrollo de Chubut permanece.
Los diputados oficialistas fueron parte de las decisiones que construyeron este escenario. Ahora también deben ser parte del control y exigir resultados.
Chubut no necesita más promesas.
Necesita inversión, producción, trabajo y resultados.
