29 de mayo de 2026 10:23

Días pasados en la localidad de Sarmiento, se realizo una agenda de trabajo que llevó adelante el equipo de la Secretaría de Salud de la Provincia, encabezado por el ministro Sergio Wisky, junto a los subsecretarios Romina Galarza y Sergio Bartels.

Según la información brindada por el propio Gobierno Provincial, la recorrida tuvo como eje una “gestión cercana y en territorio”, incluyendo reuniones con autoridades y profesionales del Hospital Rural de Sarmiento, análisis de la necesidad de incorporar personal, mejoras en las condiciones laborales, soluciones habitacionales para favorecer el arraigo de trabajadores de la salud y modificaciones organizativas en áreas como Laboratorio y Diagnóstico por Imágenes.

También se anunció la creación de una Coordinación Médica, el relevamiento de necesidades edilicias junto a la Cooperadora del hospital y encuentros con concejales para dialogar sobre el futuro del sistema sanitario local.

Sin dudas, muchas de estas iniciativas son necesarias y positivas para fortalecer el hospital público, que continúa siendo el principal sostén de la atención sanitaria de toda la comunidad. Sin embargo, en medio de esa extensa agenda oficial hubo una visita que nunca fue explicada, mencionada ni justificada públicamente: el paso de las autoridades provinciales por la clínica privada “Sagrado Corazón”.

La omisión no es menor. Mientras cada actividad vinculada al hospital fue detallada oficialmente, nada se dijo sobre el motivo de la presencia del ministro y su equipo en un establecimiento privado que, además, ni siquiera ha logrado abrir sus puertas.La situación genera todavía más interrogantes debido al contexto que atraviesa ese emprendimiento privado, marcado desde hace tiempo por una fuerte disputa interna entre distintos sectores y por episodios públicos que generaron polémica en la comunidad. Incluso, la institución estuvo recientemente vinculada a un escándalo relacionado con un profesional que formaba parte de ese espacio y que hoy ya no integra su plantel.

Frente a este escenario, el silencio oficial resulta llamativo. Si el objetivo central de la recorrida era fortalecer la salud pública y acompañar al hospital de todos los sarmientinos, ¿qué motivó la visita a una clínica privada que permanece cerrada y envuelta en conflictos internos?Las preguntas son inevitables: ¿se trató de una visita institucional? ¿Existió algún intento de mediación entre las partes enfrentadas? ¿Se analizaron proyectos vinculados al sector privado? ¿Tiene el Estado Provincial algún tipo de participación o interés en el futuro de esa clínica?

Pero, sobre todo, la comunidad merece saber de qué manera esa presencia se vincula con las políticas sanitarias anunciadas oficialmente para el hospital público.La transparencia no puede limitarse únicamente a comunicar anuncios o recorridas convenientes. También implica explicar cada decisión, cada encuentro y cada acción que llevan adelante los funcionarios provinciales en representación del Estado.

Porque en esta visita oficial, quizás lo más importante no fue lo que se dijo, sino aquello que se decidió callar.